El pollo al horno jugoso con mantequilla, hierbas y cítricos es uno de los grandes clásicos de la cocina casera, pero conseguir que quede realmente jugoso por dentro y con la piel dorada y crujiente tiene sus trucos. En esta versión utilizamos mantequilla aromatizada, hierbas frescas y un toque de cítricos sin amargor que aportan frescura y profundidad de sabor. Es una receta sencilla pero con técnicas de cocina que marcan la diferencia y que garantizan un resultado delicioso en cualquier comida especial o reunión familiar.
Ingredientes (4-5 personas)
- 1 pollo entero de 1,8 – 2 kg
- 80 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 4 dientes de ajo
- 1 cebolla
- 1/2 limón sin piel
- 1/2 naranja sin piel
- 2 ramas de romero fresco
- 2 ramas de tomillo fresco
- 1 cucharada de sal
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 120 ml de vino blanco
- 50 ml de caldo de pollo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Opcional (muy recomendable):
2 patatas grandes
1 zanahoria
Preparación
Preparar el pollo
Precalienta el horno a 200°C. Saca el pollo de la nevera unos 30 minutos antes de cocinarlo para que pierda el frío. Sécalo muy bien con papel de cocina, ya que este paso es fundamental para conseguir una piel crujiente.
Preparar la mantequilla aromática
En un bol mezcla la mantequilla con los ajos picados muy finos, el pimentón, la pimienta, una pizca de sal y algunas hojas de tomillo picadas. Remueve bien hasta obtener una pasta homogénea.
Introducir la mantequilla bajo la piel
Con cuidado separa ligeramente la piel del pecho del pollo sin romperla. Introduce parte de la mantequilla entre la piel y la carne y masajea suavemente para repartirla bien. Este paso ayuda a mantener la carne muy jugosa durante el horneado.
Relleno aromático sin amargor
Corta la cebolla en cuartos. Pela el limón y la naranja retirando toda la piel y, si es posible, la parte blanca. Córtalos en trozos e introdúcelos dentro de la cavidad del pollo junto con las ramas de romero y tomillo. Así se consigue aroma cítrico sin el amargor de la piel.
Preparar la bandeja
Coloca el pollo en una bandeja para horno. Si quieres añadir guarnición, coloca alrededor las patatas cortadas en trozos y la zanahoria. Añade el vino blanco y el caldo de pollo, pero solo una pequeña cantidad para que el pollo se ase correctamente y no se cueza.
Horneado perfecto
Unta el exterior del pollo con aceite de oliva y añade un poco de sal por encima. Hornea primero durante 20 minutos a 200°C para comenzar a dorar la piel. Después baja la temperatura a 180°C y continúa la cocción durante 60–70 minutos. Cada 30 minutos rocía ligeramente el pollo con los jugos de la bandeja, pero sin hacerlo en exceso para no ablandar la piel.
Comprobar el punto
El pollo estará listo cuando la parte más gruesa alcance unos 75°C o cuando al pincharlo los jugos salgan claros. Si quieres una piel todavía más crujiente, puedes activar el grill del horno durante los últimos 5 minutos.
Reposo
Una vez fuera del horno, deja reposar el pollo entre 10 y 15 minutos antes de cortarlo. Esto permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede mucho más jugosa.
Truco para mejorar la salsa
Cuela los jugos de la bandeja en una sartén y redúcelos a fuego medio durante unos 5 minutos. Obtendrás una salsa más concentrada y con mucho más sabor para servir junto al pollo.
