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pollo asado con mantequilla aromatizda

Receta de pollo asado al horno con mantequilla aromatizada

Mucha gente se pregunta por qué el pollo de los anuncios tiene ese color dorado uniforme y una textura que parece crujir solo con mirarla. No es un efecto especial ni un barniz artificial. El secreto reside en la gestión de la grasa y el agua mediante una técnica que los chefs franceses llevan siglos usando en silencio. Si quieres descubrir cómo una simple mezcla de hierbas y grasa puede hacer que tu pechuga sea la más jugosa que hayas probado jamás, hoy es tu día de suerte. En EL ASADOR EN TU CASA te enseñamos a dominar el arte del pollo asado al horno con mantequilla aromatizada.

Por qué usar mantequilla en tu pollo asado

El pollo asado al horno con mantequilla aromatizada es superior a cualquier asado con aceite por una razón física: el punto de fusión y el aporte de sólidos lácteos. La mantequilla, al fundirse lentamente bajo la piel, actúa como un sistema de auto-regado constante. Mientras el aceite de oliva es fantástico, la mantequilla crea una barrera que retiene los vapores internos de la carne, evitando que se evapore su jugo natural.

Ingredientes que vas a necesitar

  • 1 pollo de corral entero (2 kg aproximadamente).

  • 150 g de mantequilla de buena calidad (punto pomada).

  • 3 dientes de ajo picados muy finos.

  • Hierbas frescas: tomillo, romero y perejil.

  • La ralladura de un limón.

  • Sal gorda y pimienta negra.

  • 1 cebolla y 1 limón para el interior.

Cómo preparar la mantequilla aromatizada perfecta

El alma de este plato es la pomada de hierbas. En un bol, mezcla la mantequilla blanda con el ajo picado, la ralladura de limón y las hierbas frescas bien picaditas. No escatimes en la sal y la pimienta dentro de esta mezcla, ya que será la encargada de sazonar la carne desde dentro hacia fuera.

El paso maestro: la infiltración bajo la piel

Aquí es donde ocurre la magia del pollo asado al horno con mantequilla aromatizada. Con mucho cuidado, introduce los dedos entre la piel de la pechuga y la carne, creando una especie de bolsa. No la rompas. Introduce la mitad de tu mantequilla aromatizada en ese espacio y extiéndela con masajes suaves. La otra mitad de la mantequilla úsala para embadurnar el exterior del pollo. Introduce el limón y la cebolla troceados en la cavidad del ave para generar vapor aromático interno.

El horneado: tiempo, temperatura y paciencia

Precalienta tu horno a 190 ºC. Coloca el pollo en una fuente y hornéalo durante aproximadamente 80 o 90 minutos. Un consejo vital: no abras la puerta del horno constantemente. Cada vez que lo haces, la temperatura cae y la piel pierde su oportunidad de volverse crujiente. Si ves que las puntas de las alas se doran demasiado, cúbrelas con un poco de papel de aluminio.

Al finalizar, deja que el pollo repose 15 minutos en una tabla de cortar antes de meter el cuchillo. Si lo cortas nada más sacarlo, todos los jugos que hemos retenido con tanto esfuerzo se escaparán en segundos.

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Roger Hostalot Sanz

Autor del Blog

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DIRECTO AL PALADAR

@rogerhostalot